La mala suerte y un penalty inexistente provocan otra derrota
Dos goles psicológicos en los inicios de cada tiempo tumban al Nával
Alcobendas Sport: Oliver; Robles, Nacho, Álex Navarro, Jorge; Truchado, Municio; Carlos Bartolomé (Koke, 66’), Dani Martínez (Cuevas, 70’), Torres e Ismael (Robert, 63’).
Navalcarnero: Lamela; Mena, Antonio, Mario, De Pedro; , Joya, Javi Gómez; Arias (Moha, 64’), Meleiro (Jiménez, 52’), Mussi; y Álex (Pedro, 64’).
Arbitro: Ortiz Blanco. Tarjetas a Robles, Municio; Moha y dos a Joya (47')..
Campo: José Caballero. 1000 espectadores.
Goles: 1-0, Dani Martínez (1'). 2-0, Truchado, de penalty (47'). 3-0, Truchado (62')
Un penalty injusto al comienzo de la segunda parte dio al traste con las posibilidades que le quedaban al Nával para remontar el gol en contra recibido en el primer minuto de partido. Una vez más -y ya se pierde la cuenta- nuestro equipo ofreció una gran imagen que no le sirvió para regresar a casa con algo positivo. Esta es una circunstancia que se viene repitiendo con mucha asiduidad a lo largo del campeonato y que provoca sorpresa, tanto en los rivales como en los medios de comunicación, que no entienden la situación del Nával en la tabla clasificatoria.
Durante muchos minutos de partido el equipo de Rodolfo de la Rubia fue superior a un Alcobendas que, tras su victoria, se coloca en la segunda posición del grupo. Pero ante la mala fortuna de la que adolece nuestro equipo poco se puede hacer. En el partido de ayer se encontró con un gol en el primer minuto de juego y con otro a los tres minutos después del descanso. Fueron dos mazazos de los considerados psicológicos que supusieron la derrota de nuestro equipo. Pero lo cierto es que, tras el 1-0, el conjunto rojiblanco pasó, poco a poco, a dominar el encuentro y a ser mejor que su rival. Tanto es así que, poco antes del descanso, el Nával tuvo una gran ocasión para empatar el choque, pero el disparo de Arias desde dentro del área, era detenido por Oliver con una gran parada.
Nada más comenzar la segunda mitad se produjo la jugada del supuesto penalty -que solamente vio el colegiado- y que le costaba, además, la segunda amarilla a Joya. Con el 2-0 y un jugador menos sobre el terreno de juego, el partido quedaba sentenciado.